Tarba Energía > Saber Más

¿Qué es el gas natural?

Desde el momento en que nos levantamos por la mañana hasta el momento en que apagamos las luces por la noche, estamos constantemente usando gas natural de una forma u otra. El gas natural (esencialmente metano CH4) se usa para cocinar, alimentar la caldera en nuestra calefacción central, calentar agua o generar la electricidad necesaria para iluminar los hogares.

Dadas sus bajas emisiones de carbono cuando es usado como combustible, el gas natural está considerado como una fuente de energía de “transición ecológica”.

El gas no es solo un combustible que quemamos para obtener energía sino también una materia prima utilizada en la fabricación de productos químicos que se emplean en una amplia gama de productos como medicamentos, indumentaria, edificios, vehículos, computadoras y tecnologías ambientales, como turbinas de viento y materiales eficientes en el consumo de energía.

Por esto último, e incluso cuando hayamos hecho la transición a fuentes de energía renovables y bajas en carbono, aún necesitaremos gas para fabricar estos artículos esenciales.

SABER MÁS

Todo el petróleo y el gas que usamos hoy comenzó como plantas y animales microscópicos que vivían en el océano hace millones de años. A medida que vivían, estas plantas y animales microscópicos, absorbían energía del sol, que se almacenaba como moléculas de carbono en sus cuerpos. Cuando murieron, se hundieron en el fondo del mar. Y a lo largo de millones de años, capa tras capa de sedimentos y otras plantas y bacterias formaron capas de un polímero orgánico llamado kerógeno.

Todo el petróleo y el gas que usamos hoy tiene su origen en los restos de plantas y animales microscópicos que vivieron en el océano hace millones de años, los cuales, absorbían la energía del sol durante toda su vida. Esta energía se almacenaba como moléculas de carbono en sus cuerpos que se hundieron en el fondo del mar cuando murieron.

Tanto la arena como la arcilla y otros minerales fueron enterrados con el kerógeno durante el tiempo geológico, cuando se convirtieron, finalmente, en rocas sedimentarias.  Las rocas que tienen abundante kerógeno se llaman lutitas bituminosas o lutitas negras.

A medida de que las rocas sedimentarias alcanzaban mayor profundidad, el calor y la presión comenzaron a aumentar. La cantidad de presión y el grado de calor que recibieron es lo que determinó que el material se convirtiera en petróleo o en gas natural.

Después de que se formaron el petróleo y el gas natural, tendieron a migrar a través de pequeños poros en la roca circundante. Algo de petróleo y gas natural migraron hasta la superficie y escaparon. Otros depósitos de petróleo y gas natural migraron hasta quedar atrapados bajo capas impermeables de roca o arcilla, lo que llamamos ‘roca cap’. A medida que estos depósitos atrapados se formaron, se formaron depósitos también. Aquí es donde encontramos petróleo y gas natural hoy.

España importa 99.9% de los combustibles fósiles que consume desde África y Medio Oriente. Esto ha hecho y hace vulnerable a la economía española desde siempre, dada la casi absoluta ausencia de hidrocarburos en territorio español.

Solo yacimientos de petróleo y gas relativamente pequeños y poco significativos para la economía nacional han sido aprovechados históricamente en España, como por ejemplo: Ayoluengo en Burgos, Marismas en la Cuenca del Guadalquivir, Viura en La Rioja, Gaviota en el Mar Cantábrico y Lubina-Casablanca-Medusa en el Mar Mediterráneo.

Sin embargo, otras posibles acumulaciones de gas, como la descubierta en Tesorillo en 1956-7 podrían ser aprovechadas utilizando nuevas interpretaciones geológicas junto con recientes innovaciones tecnológicas.

Gracias a la tecnología moderna para la perforación de sondeos exploratorios, el Proyecto Tesorillo representa una nueva oportunidad para aprovechar recursos energéticos nacionales que podrían liberar un enorme potencial para España.

La exploración y posterior explotación de gas nacional, y concretamente la de Tesorillo, es una actividad industrial muy recomendable para la economía nacional, ya que reduce la dependencia de fuentes de energía procedentes de otros países (sobre todo Rusia, norte de África y Medio Oriente). El volumen de gas alojado en el Proyecto Tesorillo podría equivaler al gas consumido en un año en España.

La perforación se realiza  mediante una broca (trepano-tricono-bit) que gira en sentido helicoidal a la vez que el fluido de perforación (lodo) circula por su interior hacia el fondo del pozo. Una vez en el fondo, el fluido sale a través de unos agujeros de la broca hacia el fondo y el espacio anular (espacio entre la pared interna del pozo y la pared externa de la sarta de perforación), arrastrando hacia la superficie los ripios o detritos de las formaciones geológicas atravesadas.

Una de las funciones principales de los fluidos de perforación es el sellamiento de las paredes del pozo. Este proceso se produce gracias a la acción de los cristales laminares de arcillas que están en suspensión en el fluido, los cuales al entrar en contacto con una superficie la tapizan inmediatamente formando una capa aislante que protege las paredes del pozo.

Al perforarse un acuífero, el contacto entre el agua y el fluido de perforación es mínimo, ya que de forma casi instantánea, se produce el tapizado de las paredes del sondeo por las partículas arcillosas de los fluidos. Este tapizado de arcilla, forma un sello aislante que impide fugas de fluido hacia el acuífero, así como desde el acuífero hacia el pozo, debido a que la presión hidrostática de la columna de lodo es ligeramente superior a la presión de la formación (en este caso el acuífero).

Una vez que se llega a la profundidad deseada, se procede a retirar del sondeo la sarta con la broca de perforación, para a continuación introducir por el interior del pozo una tubería de revestimiento comúnmente llamada casing. La función del casing es entubar el pozo y crear una columna mecánica para evitar su derrumbe, aislar las formaciones y/o acuíferos ya perforados de cualquier tipo de contacto con cualquier tipo de fluido y proteger los materiales perforados de las presiones dirigidas que se producirán por la inyección de los fluidos.

 

Para completar el aislamiento de las formaciones y/o acuíferos perforados, se procede a inyectar cemento por el fondo del pozo, cemento que asciende por el espacio anular situado entre la pared interna del pozo y la pared externa de la tubería de revestimiento. Dicho cemento está especialmente formulado para proteger y aislar todas las formaciones perforadas del posible contacto con fluidos, altas presiones y altas temperaturas.

 

Una vez fraguado el cemento, se procede a perforar la siguiente sección del sondeo hasta llegar al siguiente punto en donde se planea volver a colocar otra tubería de entubación (casing), cuya colocación garantiza que el nuevo pozo no se derrumbe, a la vez que protege las nuevas formaciones perforadas y de esta forma se va construyendo la columna técnica del sondeo.

Para más información, ver este video:

Un área de preocupación para algunas personas acerca de la perforación de sondeos exploratorios para gas es la idea de que este proceso puede causar actividad sísmica. En realidad, los incidentes registrados de actividad sísmica asociados con la perforación exploratoria son extremadamente raros dado que las discontinuidades de la corteza terrestre (fallas activas) que pueden considerarse como “sismogeneticas” (es decir que pueden generar terremotos) están localizadas a decenas de kilómetros de profundidad (20-50-100km) cercanas a límites de placas y por lo tanto no pueden ser afectadas por perforaciones que solo alcanzan profundidades de unos pocos miles de metros.

No obstante, puede haber movimientos sísmicos naturales que se documentan a diario en el mundo, y existen observatorios geofísicos para monitorear la actividad sísmica natural de todas las regiones de Europa. El sector oeste de la Cordillera Bética no está  considerado como una región sísmicamente activa.

La sismicidad inducida, a diferencia de la sismicidad natural, es causada por actividades humanas como la minería, la extracción profunda, la extracción hidrogeológica o la eliminación de fluidos y las actividades asociadas con la extracción no convencional de hidrocarburos. En cualquier caso, existen pautas estrictas para garantizar que el monitoreo sísmico se lleve a cabo antes durante y después de cualquier actividad.

Se requieren entre cincuenta y cien días para perforar un pozo promedio, durante el cual su instalación estará a la vista de los vecinos y transeúntes. Después de esto, el equipo se retira totalmente del sitio, los pozos se colocan en modo de producción y se instala un equipo de procesamiento de gas de bajo perfil. En este punto, el sitio normalmente luce como una subestación de electricidad. La productividad del pozo determinará por cuánto tiempo estará operativo, después de lo cual se eliminará toda la infraestructura y se restaurará por completo la tierra a su uso anterior.